¿Ha sido un año difícil para ti? ¿Sabes qué hacer para mejorar tu salud mental y emocional en 2022?

En esta entrada te cuento cómo mi propia salud mental se vio afectada en 2021 así como las lecciones que me funcionaron para recuperarme y que tú puedes poner en práctica en el día a día.

En mayo de este año experimenté mi primer ataque de pánico, algo que he diagnosticado infinidad de veces en otras personas pero que nunca había experimentado de manera personal. El Dr. Gómez ha podido identificar multiples veces los síntomas y ha ayudado a contenerlos y tratarlos en otros, pero esta vez fue Alvaro quien se vio sobrecogido por esa angustia tan particular y difícil de controlar por primera vez en su vida. Y sí, poder reconocer lo que me estaba sucediendo fue muy útil para poder tranquilizarme y salir del otro lado con menos afectación, pero sucedió más de una vez y eso ha cambiado mi vida en algunos aspectos.


Mi perro me ayudó mucho durante mis ataques de pánico. Este vínculo también cura.

Luego de meses de medicación y redoblar mi proceso de psicoterapia personal puedo decir que 2021 me enseñó, con todas su peculiaridades, que mi propia salud mental puede estar en riesgo si me someto a demasiada presión durante suficiente tiempo. Es algo que siempre le he dicho a las personas en conferencias, charlas, sesiones de psicoterapia o conversaciones sociales, todos tenemos un punto de quiebre y reconocer que es así ayuda mucho a calibrar cuanta presión nos ponemos a nosotros mismos. En 2021 alcancé mi punto de quiebre.

LA TEORÍA

Todas las personas tenemos vulnerabilidades, tendencias a desarrollar un paquete de síntomas u otro, algunas personas son propensas a presentar diabetes, presión alta o depresión, algunas pueden manifestar síntomas ansiosos, problemas de sueño o dificultades con el manejo de la comida, entre otros. ¿Te ha pasado que sientes inseguridad en determinados momentos o circunstancias? Tal vez te asusta hablar en público o te cuesta tener conversaciones importantes con tus padres, amigos o amantes, tal vez no sabes cómo iniciar o mantener una relación de pareja o siempre «te pasa lo mismo» con cada intento.

Los anteriores son solo algunos ejemplos de síntomas, trastornos o problemas de salud física, mental o emocional que podemos lidiar toda la vida o bien pueden aparecer en momentos particulares. Lo importante aquí es saber que todas las personas tenemos la posibilidad de desarrollar una u más de estas condiciones o síntomas y eso no significa que haya algo intrínsecamente malo en nosotros, más bien quiere decir que todos somos distintos y tenemos diferentes vulnerabilidades.

Así, aunque hayamos tenido una crianza ejemplar con una familia que nunca se rompió y padres amorosos y comprensivos, aunque tengamos una inteligencia superior o talentos particulares en una o más áreas, aunque nuestra vida social sea saludable y en general nuestra historia carezca de abusos o negligencias, incluso la persona con la autoestima más robusta y fortalecida es capaz de desarrollar síntomas de problemas de salud mental / emocional si se le somete a las condiciones (in)adecuadas por suficiente tiempo.

Creo que podemos reconocer lo (in)adecuadas que han sido las condiciones de vida en el mundo durante los últimos dos años.

 

¿QUÉ ME SIRVIÓ?

  1. Reconocer el ataque ayuda a pasarlo con menos angustia: así que es importante educarse sobre qué constituye un ataque de pánico, cuáles son síntomas ansiosos o depresivos (Vídeo), características del duelo, de relaciones abusivas (Vídeo), problemas con sustancias (Vídeo), entre otras otras.
  2. Mantenerse organizado da tranquilidad: si tienes la sensación de que tu vida es un caos es importante empezar a poner un poco de orden, eso te mostrará que hay cosas que puedes controlar y poco a poco la vida será como una habitación bien ordenada, con un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar. ¿Qué puedes controlar primero? Algunas cosas pequeñas pueden ser tu rutina al despertar o antes de dormir, ¿Qué rituales tienes que sean sanos y puedan ser constantes en tu vida? Puede ser algo tan sencillo como lavarse los dientes, leer un poco antes de dormir o tomar un vaso de agua al levantarte. Poco a poco incluye otros hábitos pequeños y sanos y genera tu propia rutina del día.
  3. Cuidado con el exceso de orden: aunque tener una vida organizada da mucha tranquilidad, cuando notes que estás tratando de controlar hasta el mínimo detalle de las cosas trata de parar y pensar por qué. ¿Te doy un spoiler? Lo más seguro es que tus niveles de ansiedad estén elevados y estás tratando de compensar. En este caso haz un esfuerzo por parar y pensar, reconocer lo que sientes y evaluar si eso que estás tratando de micromanejar realmente es tan catastrófico como lo sientes, lo más seguro es que no lo sea y estés enfocándote en ello para no sentirte tan a la deriva.
  4. El tratamiento adecuado siempre incluye prevención: cuando estamos ansiosos, hemos tenido ataques de pánico, síntomas depresivos o de algún otro tipo debemos buscar ayuda profesional, esta puede incluir medicación (si los síntomas lo requieren) y psicoterapia, esta última no solo ayuda a procesar lo ocurrido y a entenderlo sino a prevenir a través de generar nuevas condiciones de vida, intencionalmente y de manera voluntaria. Vaya, que te ayuda a recuperar de a poco esa capacidad de controlar tu vida. Es un proceso lento pero muy útil y necesario.
  5. Los límites son necesarios: hablando de necesidades es muy importante reconocer cuando la vida nos sobrepasa, cuando la presión es excesiva o cuando la exigencia es irreal o poco saludable. Ya sea que otras personas o nosotros mismos esperemos mucho, es fundamental averiguar por qué nos exigimos tanto y qué significa para nosotros. Tal vez estemos tratando de cumplir con alguien, impresionar a otros, sentirnos capaces o fuertes, lograr aceptación o un sinnúmero de otras opciones. Saber cuál es la necesidad psicológica que tratamos de satisfacer puede ayudar mucho a detenernos y pensar bien si una exigencia que nos pone en riesgo (produce síntomas) es realmente algo que queremos mantener.

 

CONCLUSIÓN

Todos podemos hacer síntomas de uno o varios trastornos mentales o problemas emocionales, el tipo de síntoma dependerá de nuestra vulnerabilidad (la tendencia personal a desarrollar uno u otro) y las circunstancias en que nos encontramos (la situación familiar, laboral, social, económica, política, la pandemia, etc.). Muchas personas han (hemos) experimentado montos de ansiedad importantes durante estos últimos dos años y es importante incorporar algunas prácticas que ayudan a la salud, como informarnos sobre los síntomas que presentamos, desarrollar rutinas diarias que sean saludables, aprender a poner límites a nuestra propia exigencia y buscar ayuda profesional en caso necesario.

¿Has experimentado algún malestar de salud mental en estos últimos años? ¿Tal vez problemas de sueño, pesadillas, falta o exceso de apetito, dificultad para concentrarte o esa sensación de que todo puede salir mal en cualquier momento? Si quieres puedes contarme tu experiencia en la caja de comentarios, es muy probable que te sirva a ti y ayude a otros.

¡Que estés muy bien!

Dr. Alvaro

Álvaro Gómez Prado

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3 comentarios en “Cerrando 2021: mi punto de quiebre y 5 cosas que aprendí sobre mi propia salud mental.

  1. Hola Dr Alvaro: Soy médico epidemiólogo regional en Los Santos, he tenido el golpazo de Covid 19 en mi provincia. Usualmente logro manejar la cotidianeidad, pero la pandemia me ha trastornado seriamente por momentos, he desarrollado niveles de ansiedad que me hacen explotar y desconocerme a mí mismo. He tenido la ayuda invaluable de un compadre que es psicólogo y me ha ayudado mucho.
    La pandemia ha sacado lo peor de mí, pero por lo menos he aprendido a identificar el momento en que tengo que detenerme y repensar, reestructurar todo, respirar profundo y hacerme un refresh. Mi compadre siempre ahí, incluso me interviene cuando lo juzga necesario, en realidad han sido muy pocas veces.
    Gracias por este blog, es muy valioso.

  2. Hola Dr Álvaro: yo he sufrido varios ataques de pánico el año pasado empecé analizando los datos estadísticos que daba el Minsa y siguiendo las líneas de tendencia y cuando esas líneas subían ni ansiedad también y llegó un momento que de la nada me empezaba un ataque. Dejé de ver noticias, me concentré en coser y hacer manualidades cuando terminaba mi horario de clases virtuales. Muy dura esa situación soy profesora de estadística . Había dejado de mordisquearme las uñas y volvió.

  3. Hola Alvaro, gracias por compartir tu experiencia. En lo personal, como creo que a varios, la pandemia fue una de esas circunstancias que hizo que experimentara alguno de estos sintomas, de hecho la ansiedad hacía que me apartara de la gente y dejar que mi trabajo me absorbiera. Hace tres meses decidí hacer algo por mi y lo que me ha ayudado como dices, es a organizarme, empecé nuevamente a trotar en las mañanas, a leer un poco todos los días y hacerlo rutina, eso me ha ayudado muchísimo, ya que siento que me libera mucho la mente. Gracias por compartir tu experiencia!

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